Nos ponemos al volante del Mercedes GLC 220d 4MATIC, sin duda uno de los SUV del momento. Se trata del sustituto del GLK, un modelo que no terminó de cuajar en España por su aspecto, y que llega con mayor confort y efectividad además de una imagen muy acertada que le coloca como un SUV de referencia en el mercado. Prueba Mercedes GLC 220d 4MATIC.

El GLK fue uno de esos modelos que aunque no gustaba en general a primera vista (muy a pesar del que escribe), enamoraba tras conducirlo dado lo espectacularmente bien que rodaba para la época. Ahora, con el Mercedes GLC que lo sustituye decimos adiós a esas formas angulosas a favor de un nuevo y estiloso diseño que ha hecho que este SUV medio de Mercedes guste a prácticamente todo el mundo y se convierta en un auténtico éxito de ventas para la marca alemana.

Prueba Mercedes GLC, el exitoso sustituto del GLK

Prueba Mercedes GLC SUV

El nuevo Mercedes GLC se presenta con la misma línea de estilo del Mercedes Clase C y en concreto su diseño está muy inspirado en la versión familiar (Estate en la denominación MB) del mismo aunque con unas proporciones algo diferentes. Es 13 centímetros más largo con un total de 4’66 metros y 5 centímetros más ancho. Estas nuevas formas hacen que aerodinámicamente hablado, pase de un coeficiente Cx de 0’34 que poseía el GLK a 0’31 en el GLC (cifra muy buena en el segmento). Además, su batalla ha crecido la friolera de 11 centímetros lo que sin duda se nota y mucho en su habitabilidad interior. Donde menos se nota este crecimiento es en el maletero que cuenta con 550 litros sin abatir los asientos traseros (posible en configuración 2+1).

En el interior del Mercedes GLC, lo más significativo es su consola central prácticamente a imagen y semejanza del Clase C. Cuenta con una zona central bastante ancha y con unas calidades excepcionales en sus acabados, que se lleva el protagonismo del cuadro y sobre la que se coloca una pantalla tipo tablet (elemento controvertido aunque muy bien resuelto) con todo el sistema de entretenimiento. También hay que destacar el ya tradicional selector del cambio automático (de serie en el modelo) que se encuentra en la columna de dirección al más puro estilo americano y al touchpad o jostick central desde el que se puede controlar la gran mayoría de los sistemas del vehículo.

Uno de los SUV más confortables y mejor terminados del mercado

Cuando te pones al volante del Mercedes GLC enseguida te das cuenta de que te encuentras en uno de los SUV más confortables y mejor terminados del mercado. En los últimos años se ha hablado mucho del descenso en la calidad de las terminaciones y de los materiales en los modelos compactos de Mercedes, cosa que por otro lado ha permitido el acceso a sus modelos de partida a muchos primeros clientes de la marca gracias a la reducción de costes y por lo tanto de precios. Pero el GLC no es uno de ellos, sólo con abrir la puerta te das cuenta de que estás ante un Mercedes “de los de siempre”.

Cuenta con un eje delantero de 4 brazos, solución mucho más compleja y tecnológicamente avanzada que el sistema McPherson que tenía el GLK, y como opción está disponible con suspensión neumática, un extra que en su segmento hasta ahora sólo era posible en el Porsche Macan. Pero esta suspensión neumática no es necesaria para que el Mercedes GLC se mueva espectacularmente bien por todo tipo de terrenos. La unidad que hemos probado no la tenía y sinceramente no la hemos echado de menos, ni por altura, ni por dureza, ni por cualquier otro motivo.

De serie cuenta con tracción integral 4MATIC con un reparto inicial de 45/55 entre el eje delantero y trasero y gracias a la que el Mercedes GLC obtiene un equilibrio casi perfecto entre efectividad dentro y fuera del asfalto y comodidad en su uso diario. La electrónica también hace su trabajo de una forma sobresaliente y en trazados virados te deja ir muy rápido sin sacrificar la comodidad al volante. Es un SUV muy fácil de llevar y con el que podrás cruzar un puerto de montaña al mismo ritmo que con un turismo (o incluso más…).

Prueba Mercedes GLCLa versión 220d de 170Cv, más que suficiente

Bajo el capó del Mercedes GLC de esta prueba, encontramos un motor diésel de 2’2 litros y 170Cv de potencia, el denominado comercialmente 220d. Es un motor muy refinado prácticamente sin vibraciones y con un sonido muy muy agradable al oído para un bloque de 4 cilindros diésel. Además, la respuesta es increíblemente contundente. Este motor, junto a un cambio automático de 9 relaciones y convertidor de par 9G-Tronic hace que además estire de una manera que deja con la boca abierta a más de uno.

Aunque hay una versión diésel superior denominada 250d y basada en el mismo bloque, la solvencia del 220d hace que sea totalmente incesaria. Gracias a los diferentes modos de conducción con los que cuenta el Mercedes GLC, puedes cambiar el modo de la entrega de potencia, dureza de la dirección, cambio, etc. con lo que tendrás ¡varios coches en uno!. Y digo esto por que en este coche, al cambiar de modo de conducción, se nota de verdad. Cambiar de modo confort a modo Sport+ hace que directamente creas que has cambiado de coche.

Prueba Mercedes GLCEn el apartado de consumos y después de unos 600 Kms de uso mixto, es fácil dejarlo por debajo de los 7’5 litros de media. En un uso por carretera con el control de velocidad a 120 Km/h y en viajes largos (más de 100 kms), podemos obtener consumos en tornos a los 6 litros. Ambas cifras son más que reducidas para un SUV de este tamaño y prestaciones.

En nuestra opinión, después de esta “Prueba Mercedes GLC” estamos ante uno de los mejores SUV intermedios del mercado que transmite la sensación de altísima calidad y fantástico comportamiento. Y sin duda y visto el éxito de ventas, parece que el público español piensa lo mismo.

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